O era infinitamente más conmovedora cuando su cuerpo estaba cubierto de marcas, de cualquier tipo, aunque solo fuera porque esas marcas le impedían hacer trampa y proclamaban inmediatamente, en el momento en que se veían, que para ella todo valía. Porque saberlo era una cosa, pero ver la prueba de ello, y ver esa prueba constantemente renovada, era algo muy distinto.