Las noches habitadas
Alma Delia Murillo
Me voy a suicidar porque es domingo
y estoy temblando de miedo en el centro de mí misma,
en el centro de una casa
que ni siquiera reconozco como mía.
Es domingo en la noche
y llevo cuatro horas tratando de levantar mi cuerpo
para meterme a la cama, pero no puedo.
Me voy a suicidar porque no sé qué hacer conmigo
y si no lo sé yo, nadie lo sabrá nunca.
Tengo un vacío que no se va a llenar jamás
porque nací desviada, malsana, inadecuada, loca.
No puedo alimentar más esta fisura
que se ha vuelto imposible de rastrear,
que se ha puesto cada vez más fea, más profunda
y que vive en mí desde siempre,
desde que era una niña.
Me voy a suicidar porque nada tiene sentido,
porque ya no puedo preservar la esperanza.
Me voy a suicidar porque nada me calma,
porque no puedo estar tranquila,
porque anhelo como perro sediento
un charquito de paz en mi interior,
pero no lo encuentro, ya no lo encuentro.
Porque estoy sola,
porque siento que soy la sola más sola del mundo.