El azul del cielo Georges Bataille
Sembraba el malestar: hablaba lentamente con la serenidad de un espíritu al que todo le es ajeno: la enfermedad, la fatiga, la pobreza o la muerte no contaban para nada a sus ojos. Lo que de antemano suponía en los demás era la más tranquila indiferencia. Ejercía una fascinación cierta, tanto por su lucidez como por su pensamiento de alucinada.
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